Mi nombre es Alejandro Fabián Garrote,
padre de un hijo, de profesión Técnico en Electrónica,
nacido en la Ciudad de Buenos Aires en Febrero de 1971, donde
he vivido, estudiado y trabajado hasta 1997, año que me
radique en la Ciudad de Puerto Iguazú.
Mi afición por la radio comienza en mi
infancia, cuando jugaba con un receptor a pilas, “una radio
Spica”, que solo sintonizaba AM, y pasaba largas horas escuchando
música sentado en el umbral de la escalera del patio de
la casa y que también desarmaba a diario para intentar
descifrar ese misterio que había en aquella cajita de plástico,
que parecía tener vida propia.
Un día en mi casa natal, mi padre trajo
una radio de madera, valvular, tipo catedral y me contó
que esa radio pertenecía a los abuelos y que era el único
centro de entretenimiento y de conexión con las noticias,
y que en muchas ocasiones mi padre al retornar de la escuela escuchaba
atentamente las historias de Tarzán, había que imaginarse
la historia sin imágenes, por eso pienso que la radio es
un reino de inquietud, donde se puede crear fantasía. Permanentemente
se forma un juego entre el locutor y el oyente, en esto tiene
que ver la magia de la voz.
Tiempo después ya en la Ciudad de Iguazú,
en un viaje de visita, mi padre me trae esa radio que para entonces
estaba muy deteriorada y sin funcionar, al restaurarla descubrí
la noble madera de Nogal que atesoraba oculta debajo de un oscuro
barniz, y el brillo del bronce del aro del dial, pero realmente
comprendí lo que significaba para mi padre esa radio cuando
se emociono al verla en funcionamiento, a partir de ese momento
fue el comienzo de la búsqueda de estos aparatos, para
restaurarlos y ponerlos en funcionamiento, logrando tener la satisfacción
de revivir esa sensación tan especial de escuchar radio
con la calidez del sonido valvular, como lo hacían nuestros
padres y abuelos.
En la actualidad dispongo de una colección
de 90 radios, fabricadas con gabinetes de madera, construídas
entre los años 1928 y 1960, que han sido restauradas y
puestas en funcionamiento.